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Los principios de la Teoría de la Gestalt son aplicables no sólo a cualquier tipo de percepción sino a todas las actividades del hombre. Sin embargo, es la actividad perceptiva el objeto preferido de investigación de esta escuela. Por eso los psicólogos gestaltistas han formulado leyes de la percepción que, según su afirmación rigen los procesos perceptivos sin necesidad de experiencias previas.

LEY DE LA PROXIMIDAD

Percibimos como un todo, en circunstancias habitualmente iguales, los elementos más próximos. Percibimos en el ejemplo, tres pares de líneas paralelas, tres totalidades, reuniendo los elementos en el sentido de la menor distancia.

LEY DE LA IDENTIDAD

Percibimos en un todo, en circunstancias habitualmente iguales, los elementos idénticos o semejantes. Al percibir el ejemplo lo hacemos captando tres totalidades: la de los triángulos, la de los círculos y la de los cuadrados.

LEY DE LA BUENA CURVA O DEL DESTINO COMUN

Percibimos como totalidades los elementos que forman una serie continua y regular, que tienen una misma orientación o un destino común. En el 1ª ejemplo, reunimos una totalidad las líneas a y b, y en otra totalidad las líneas c y d. En el 2do ejemplo, percibimos un cuadrado y un círculo. Por esta ley podemos separar elementos interrelacionados, lo cual nos permite individualizar cada objeto.

LEY DE LA TOTALIDAD

Percibimos más fácilmente las superficies cerradas, las formas terminadas. Se perciben en el ejemplo primero los dos rectángulos y luego las líneas externas.

LEY DE CIERRE

Según esta ley si una figura está incompleta el perceptor la completa en su mente.
Aquí la percepción agrega líneas horizontales, verticales y diagonales para completar los cubos. Este principio se conoce también como fenómeno de cierre, y se manifiesta al activarse patrones cognitivos de figuras previamente conocidas (se relaciona con el principio de familiaridad). Obsérvese que el primer cubo resulta mucho más fácil de completar que el segundo. Pues, las líneas que cierran los trazos parciales de la segunda figura, rompen la continuidad que favorece al sistema organizador la emergencia del patrón conocido cubo.

LEY DEL MOVIMIENTO COMÚN
Percibimos como un todo dos o más objetos que se mueven en la misma dirección y configuramos diferentes totalidades con dos o más objetos que se mueven en distintas direcciones, y con los objetos que permanecen estáticos en relación con los que se mueven.
LEY DE LA PREGNANCIA O PRECISIÓN
Esta ley fue formulada por Koffka: “La organización de un todo o gestalt será tan buena como las condiciones psicológicas lo permitan. El concepto de “bueno” significa precisión, totalidad, regularidad, simetría, sencillez, concisión, armonía, homogeneidad, etc., es decir la mejor forma. Esta ley comprende prácticamente a todas las leyes anteriormente enunciadas, que pueden sintetizarse en la tendencia a percibir siempre una buena forma.

LEY DE LA EXPERIENCIA

Percibimos totalidades de acuerdo con nuestra experiencia. Las líneas quebradas del ejemplo son percibidas como la letra E por los sujetos que conocen el alfabeto latino y las manchas reflejadas en el segundo ejemplo las percibimos como la imagen de un perro.
Los psicólogos gestaltistas habían dejado de lado la experiencia, afirmando que las leyes de la configuración perceptiva se deban en el hombre de una manera innata. No obstante, tuvieron que reconocer la participación de la educación y la experiencia en la constitución de ciertas totalidades.

Teoría del New Look
Es una teoría sobre la percepción elaborada a mediados del siglo XX en los EEUU por Jerome Bruner y Leo Postman y que, completa la concepción de la Teoría de la Gestalt. La teoría acentúa la importancia de la experiencia del sujeto que percibe. Además, coloca en su justo lugar lo subjetivo y lo objetivo de la percepción frente a la psicología tradicional que concebía un sujeto como pasivo al que ingresaba el objeto, imponiéndole sus cualidades y rechazando también el posterior psicologismo que anulaba la realidad del objeto dando relevancia a la interpretación que del objeto daba el sujeto.
La teoría del New Look desvirtúa ambas posturas extremas. Dicha Teoría investigó y esclareció el hecho perceptivo desde una doble vertiente: la de la subjetividad y la de la realidad objetiva.
El sujeto no es pasivo para la percepción, selecciona los estímulos del medio, se anticipa con su experiencia a lo que va a percibir pero, en presencia del estímulo, de la realidad objetiva queda limitada la subjetividad.
Nuestro cerebro está continuamente alimentado por información simultánea de los recetores externos e internos pero, en el nivel consciente sólo una parte es registrada. El resto de la información es recibida a nivel preconsciente e inconsciente. La selectividad de la percepción deviene tanto de las condiciones del objeto como de los factores culturales, ideológicos, de personalidad, de relación o circunstancia. Estos últimos actúan permitiendo o censurando datos de acuerdo con el valor cultural, ideológico, de personalidad.
La percepción consciente tiende a ser predominantemente regida por procesos lógicos: discrimina, evalúa, rechaza, acepta, etc. La percepción inconsciente tiende predominantemente a regirse por procesos analógicos, atemporales, fantasiosos.

Para Lewin, la comprensión del comportamiento humano depende de dos suposiciones básicas:
El comportamiento humano se deriva de la totalidad de hechos coexistentes que lo rodean.
Esos hechos coexistentes tienen el carácter de un campo dinámico, llamado campo psicológico.
Ese campo psicológico es el ambiente vital que comprende la persona y su ambiente psicológico. El ambiente psicológico es lo que la persona percibe e interpreta del ambiente externo. Los objetos, las personas o las situaciones pueden adquirir valencias en el ambiente psicológico y determinar un campo dinámico de fuerzas psicológicas.
La valencia es positiva cuando puede o pretende satisfacer las necesidades del indivi
duo, y es negativa cuando puede o pretende causar algún daño o perjuicio. Los objetos, las personas o las situaciones cargadas de valencia positiva tienden a atraer al individuo, en tanto que los de valencia negativa tienen a causarle repulsión o alejamiento. La atracción en una fuerza o vector que se dirige hacia el objeto, hacia la persona o hacia la situación; en tanto que la repulsión es una fuerza o vector que impulsa a alejarse, intentando escapar del objeto, la persona o la situación. Un vector tiende siempre a producir un “movimiento” en cualquier dirección. Cuando dos o más vectores actúan al mismo tiempo sobre una persona, el movimiento es una resultante de fuerzas. En algunas oportunidades, el movimiento producido por los vectores puede ser detenido por una “barrera” (impedimento u obstáculo). En general, el movimiento puede ser de alejamiento o de acercamiento.
La teoría de campo explica por qué cada individuo puede percibir e interpretar de manera diferente, un mismo objeto, persona o situación


Skinner se opone activamente a aquellos aspectos de la teoría que implican suposiciones acerca de entidades o procesos humanos que no se puedan observar, clasificar y medir. Pone énfasis en la descripción positivista de la conducta, y en varias coacciones refleja el pensamiento de que las teorías psicológicas no debieran ser más que enunciados sobre hechos que expresan la relación experimentalmente observada entre las variables comportamentales dependientes y las variables ambientales independientes.
Rechazó la teoría hipotética deductiva, con sus axiomas explícitamente establecidos y su derivación formal de consecuencias lógicas.
El trabajo científico debiera ser, en su opinión, poder descubrir y describir leyes, nacidas de la observación experimental (método inductivo).
La descripción de las leyes del comportamiento no requieren explicaciones “mentalistas, o subjetivas”, el contenido psíquico debe ser descripto en términos de comportamiento observable.
Su rigurosa descripción del comportamiento y las contingencias que lo afectan, en combinación con su talento para la invención técnica fue una importante contribución al campo de la psicología del comportamiento, contribuyendo de este modo a un sistema de pensamiento: el neoconductismo, cuyos principios esenciales son utilizados de modo fértil en vastos campos de la vida social: el estudio de los sistemas enseñanza / aprendizaje, elementos de control social, publicidad/ propaganda, etc.

Dos tipos de conducta dos
En el análisis del comportamiento humano, Skinner distingue dos tipos de conducta:
a) La conducta respondiente.
Este tipo de conducta es producida por estímulos específicos, y está formada por las conexiones de estímulos / respuesta, denominados reflejos. El ser humano nace con cierto número de reflejos y se adquieren otros a través del proceso de condicionamiento, es decir del proceso de asociaciones de estímulos ya descripto precedentemente (condicionamiento clásico: un nuevo estímulo es apareado con aquel que ya produce la repuesta, y luego de varios apareamientos, el nuevo estímulo llega a producir la misma respuesta). El organismo produce una conducta refleja específica ante la aparición de estímulos específicos.
b) La conducta operante.
La conducta operante, es a entender de Skinner el tipo de comportamiento más general o universalizado que posee el ser humano.
Se caracteriza porque el comportamiento, opera sobre el medio ambiente. El estudio de la conducta humana desde ésta perspectiva se basa fundamentalmente en el análisis de las ralaciones recíprocas del individuo con su medio, a partir de las diversas acciones que éste ejerce sobre el mismo. Las respuestas del medio a su vez alteran la frecuencia de la conducta, orientándola en un sentido u otro.
Toda acción del individuo sobre el medio, es considerada una operante y puede ser modificada por las consecuencias que el mismo medio devuelve.
Dos tipos de reforzadores dos
El aprendizaje de la conducta operante, se produce también por un proceso de condicionamiento, en donde la consecuencia de dicha operante adquiere un rol fundamental. A estos efectos (consecuencias) Skinner los define como reforzadores. Son éstos (los reforzadores) los que modelan o condicionan la conducta humana.
Se distinguen dos tipos de reforzadores:
a) Positivos
Los reforzadores positivos, potencian o aumentan la probabilidad de que una conducta aparezca frecuentemente.
b) Negativos
Los reforzadores negativos son estímulos adversos, los que el individuo trata de evitar, y potencian o determinan la evitación o el alejamiento del estímulo producido.
Es necesario hacer notar que tanto el refuerzo positivo como el negativo, aumentan la probabilidad de aparición de una conducta, (de acercamiento en el primer caso y de evitación en el segundo).
Los reforzadores pueden clasificarse por su procedencia en:
a) Primarios. son aquellos que tienen propiedad reforzante de modo innato: alimentación (comer y beber), dolor, sexo, etc.
b) Secundarios. aquellos que tienen valor social: posesiones (materiales o espirituales) honor, estima o aprecio, etc
Debe quedar claro que los reforzadores no tienen por sí mismos, de modo intrínseco, la propiedad reforzante de modo universal, ya que cada individuo por sus particularidades que lo definen, es sensible o proclive a ser especialmente estimulado por ciertos factores y no por otros. Por ende, las conductas se potencian o no de acuerdo al efecto que produce sobre el medio y por el tipo de sujeto que la ejecuta, en la cual cumple un rol protagónico el reforzador que es como ya vemos un potenciador o debilitador de conductas.
La cajita del horror: los programas de reforzamiento
La investigación de Skinner, se realizó casi enteramente en una u otra versión de un aparato que es conocido como Caja de Skinner. Esta varía de tamaño y de forma de acuerdo con el organismo que se estudia, pero en lo fundamental es una caja (o habitáculo) que contiene un manipulador (palanca, llave o botón, etc. que el sujeto puede manipular) y un dispositivo electrónico que entrega los reforzadores cuando el manipulador es tocado o estimulado.
El mecanismo que proporciona los reforzadores (en el caso de animales) da una especie de alimentación (comida o bebida), o también la visión de otros animales, (a los cuales no se les permitió ver por bastante tiempo), o la producción o eliminación de descargas eléctricas.
El principio fundamental sobre el que opera la caja, es que las respuestas al manipulador producen reforzadores.
Estas respuestas se llaman operantes libres, dado que el sujeto de experimentación es libre de emitirlas con su velocidad propia lo que configura una tasa de respuesta (cantidad de emisiones u operantes en determinada cantidad de tiempo, ej.: tocar el manipulador diez veces por minuto).
Skinner se interesó particularmente por la tasa de emisión de operantes libres, quedando así diversos modos o formas de reforzamiento. Estos se denominan Programas de reforzamiento.
EI programa más simple es el refuerzo continuo, en el cual se da un reforzador (comida, etc.) para cada respuesta al manipulador. Este programa se utiliza generalmente cuando se entrena al sujeto en el empleo del manipulador. Después que aprendió el uso de éste, el Programa es desplazado a alguna forma de refuerzo intermitente, en el cual sólo parte o alguna de las respuestas son seguidas por el refuerzo.
Si la frecuencia con la que se presentan los reforzadores depende la tasa o cantidad de respuestas, éste se llama programa de razón.
Si depende solamente del paso del tiempo se llama Programa de Intervalo.
¿Puede programarse a un ser humano?
Ambos programas pueden ser además fijos o variables, lo que nos da cuatro tipos de programas:
Programa de razón fija: el sujeto es reforzado después de cada cierta cantidad de respuestas (ej.: reforzar toda décima o quinta u octava respuesta).
Programa de razón variable: se refuerza un promedio de respuestas según sean las características de las mismas. De éste modo, los reforzadores se aplican de acuerdo a un cierto promedio de respuestas, ej.: cada tres, cinco, o diez etc. según sea la necesidad de la experimentación
Programa de intervalo fijo: después que se entregó un reforzador, tiene que transcurrir un intervalo fijo de tiempo, antes que se entregue otro. Una vez pasado este intervalo será reforzada la primera respuesta al manipulador. De este modo el sujeto obtiene un reforzador solamente luego de haber transcurrido el tiempo estipulado, independientemente del número de respuestas al manipulador dadas en el intervalo de tiempo designado.
Programa de intervalo variable: es posible obtener el reforzador algunas veces más pronto y otras mucho tiempo después que el anterior. Ej. : en un programa de intervalo variable de dos minutos, después de la presentación de un reforzador el tiempo medio de entrega de otro sería de dos minutos, pero en cualquier ocasión particular, el intervalo puede acortarse o alargarse. Por consiguiente, el único medio para estar seguro de conseguir todos los reforzadores disponibles lo mas pronto posible, sería responder continuamente.
Hay quienes afirman que se ha demostrado que los programas variables potencian e incrementan la tasa de conductas más que los fijos. Se puede observar, como ejemplo, el caso de los “chamanes” que cantan y rezan oraciones para que llueva. Tarde o temprano va a llover y ésto refuerza la conducta de orar y cantar. Skinner sostiene que es justamente la variación en el intervalo de los refuerzos lo que produce que se incremente la emisión sostenida de conductas.
Ser hombrecillo de Indias : Intento de aplicaciones del condicionamiento operante en el campo de la comunicación visual y de la educación. ¿Mito o verdad?
La utilización de los diferentes programas de refuerzo han permitido uno de los objetivos más importantes de la corriente conductista: el moldeamiento o modelado de la conducta, que facilita producir cambios y orientar a ésta en un sentido u otro.
Skinner era un convencido que cualquier ser humano puede llegar a ser lo que es en su vida social, de relaciones, sus modos de comunicarse, trabajar, consumir etc. por el tipo de reforzamientos recibidos a lo largo de su desarrollo.
A modo de resumen (no exhaustivo) se exponen algunos de los modos utilizados a fin de producir la variación de la conducta.
Extinción: se logra extinguir una conducta determinada por medio de la supresión del refuerzo positivo que la mantenía vigente. Ej.: no responder, ni mimar, ni tocar a un bebe que llora apenas se lo acuesta; con el transcurso de una semana se producirá la extinción de la respuesta de llanto ante el hecho de ser acostado.
Imitación Social: se logra aplicando refuerzos positivos a figuras destacadas, notorias o públicas, a fin de que el sujeto imite su comportamiento bajo la expectativa de poseer o alcanzar los mismos reforzadores.
Este modo es ampliamente utilizado en los medios masivos de comunicación, en donde se observa que para lograr estatus, dinero, amor (refuerzos positivos) es necesario consumir determinado producto, o en tal caso para ser más preciso, un consumo determinado (operante libre) lleva como consecuencia obtener el refuerzo positivo (amor, dinero, fama etc.)
Aprendizaje discriminativo: utiliza refuerzos positivos para recompensar las respuestas o conductas deseadas, y refuerzos negativos para “castigar” las respuestas o conductas no deseadas.
Este modo se utiliza ampliamente en los diseños y prácticas de enseñanza a distancia, o por intermedio de maquinarias en donde las respuestas y conocimientos correctos son reforzados positivamente y los errores o desconocimiento son reforzados negativamente.
Es de mencionar también en éste orden, que gran parte de las estrategias y métodos docentes contemporáneos están aún significativamente influenciados por el modo descripto.
Modelado de la conducta por aproximación sucesiva en las psicoterapias
Método empleado para lograr que aparezcan conductas inexistentes en el repertorio conductual del sujeto, para lo cual se requieren ciertos pasos secuenciales y ordenados. Este tipo de programa implica el reforzamiento positivo de las respuestas seleccionadas que se aproximen al o los objetivos deseados, y el no reforzamiento (o reforzamiento negativo) de las que no vayan en esa dirección. Este método es ampliamente utilizado por los especialistas en el campo de la Psicología Clínica, que se proponen la instauración de conductas inexistentes en los sujetos (hablar, asearse, vestirse, etc.) que son portadores de patologías de consideración.
Condicionamiento evitativo: se basa en la extinción de la conducta no deseada (o que impida un ajuste con el medio social) a partir del uso (aplicación) de reforzadores negativos. En general todo el sistema punitivo Legal se basa en éste tipo de condicionamiento.
Si paso un semáforo en rojo con mi automóvil (conducta no deseada o desajustada), me imponen una multa económica (refuerzo negativo). Si alguien transgrede una norma de convivencia escolar o educativa (conducta no deseada), se aplican amonestaciones, o eventualmente se sufre la expulsión total de sistema (refuerzo negativo).

La aplicación sistemática de castigos negativos a una R se conoce como entrenamiento de omisión.

REFORZADOR : Tiende a aumentar la fuerza de la R a la que sigue CASTIGO :

Tiende a disminuir la fuerza de la R a la que sigue

POSITIVO : Se administra un estímulo Reforzamiento positivo

Entrenamiento de recompensa.

Ej. : Administrar comida tras la respuesta.

R aumenta.

Se usa una recompensa (estímulo o suceso apetitivo).

Castigo positivo

Entrenamiento de castigo.

Ej. : Administrar descarga tras la respuesta.

R disminuye.

Se usa un estímulo aversivo

NEGATIVO :Se omite un estímulo Reforzamiento negativo

Entrenamiento de escape

Ej. : Detener una descarga eléctrica tras la respuesta

Entrenamiento de evitación

Ej. : Si se da R, omitir una descarga que se hubiera dado en caso contrario.

R aumenta.

Se usa un estímulo aversivo

Castigo negativo

Entrenamiento de omisión

Ej. : Se deja de dar comida al organismo cada vez que da R.

  • Disminuye
  • Se usa estímulo apetitivo

     

    Ivan Petrovich Pavlov, fisiólogo ruso, había iniciado su trabajo de investgación con el objeto de estudiar factores glandulares y nerviosos en el proceso digestivo, trabajo por el cual sería galardonado con el premio novel en 1904. El principio de ss investigaciones sobre reflejos condicionados (llamadas, en principio “secreciones psíquicas”, surgiría a partir de la tesis de Wolfsonh, “Observaciones de las secreciones salivales”, trabajo del cual había sido director.

     

     

     

     

    Reflejos condicionados (1927)

    Pavlov había observado en sus trabajos sobre fenómenos glandulares, que los perros (los organismos con los que experimentaba) se producían secreciones gástricas con el alimento durante el proceso de digestión, y después de varios ensayos, sólo la presencia del experimentador, parecía tener influencia sobre el organismo, ya que esto solo era suficiente para provocar el fenómeno de secreción. Por ello las denómino “secreciones psíquicas” ya que no se encontraban razones fisiológicas que las justificaran.

     

     

     

    Pavlov realiza una interpretación fisiológica de las actividades registradas en los hemisferios cerebrales con el objeto de evitar la utilización de conceptos subjetivos en el estudio de los fenómenos. De allí que sus estudios, no fueran considerados por él como psicológicos, de hecho, profundizó su unidad de análisis en los reflejos. Consideraba así que existían diferentes tipos de reflejos:

     

     

     

    1. Los reflejos innatos: Cuya relación con el organismo se daba en términos de totalidad, y que referían a lo que había denominado conducta instintiva.

     

     

     

    2. Los reflejos condicionados: O el resultado de la adaptación del organismo a cierto medio ambiente a través de la cual ayudan a preservar su existencia.

     

     

     

     

    El experimento de Pavlov

    El alimento (o algún tipo de substancia química) al ser colocadas en la boca, producen saliva, este fenómeno fisiológico permite que la comida sea alterada químicamente para que, tras ser diluida, pueda producirse el proceso digestivo. Lo que Pavlov observa es que dicha secreción puede ser evocada a distancia cuando un órgano sensorial (olfato o vista) detecta la presencia de algún alimento. De esta manera, aún el plato en el que se acostumbra a alimentar al perro es suficiente para que se produzca el reflejo condicionado de la secreción salival: “Y más adelante la secreción puede ser provocada con la sola vista de la persona que trae la vasija, o por el sonido de sus pisadas (Pavlov, 1927).

     

     

     

    Finalmente, de acuerdo a una relación espacio temporal entre estímulos, se llegó a postular la teoría de que toda nuestra conducta no es nada más que una cadena de reflejos, algunos innatos y la mayor parte (sobre todo en los seres humanos) aprendidos, adquiridos o condicionados por el simple hecho de haber (en algún momento de la existencia del organismo) sido asociadas ciertas condiciones ambientales. Pavlov nunca imaginó lo que sus investigaciones llegarían a influir decisivamente en el principal defensor del conductismo, John Broadus Watson.

     

    Principios en el condicionamiento realizado por Pavlov

    Para explicar éste proceso de condicionamiento Pavlov acuñó ciertos principios de validez universal:

    Principio de la frecuencia:

    Establece que para que un proceso de condicionamiento llegue a establecerse con eficacia, la presentación de los estímulos incondicionales, y los estímulos condicionales deben ser frecuentes. Es decir que con un solo condicionamiento o asociación de estímulos, no es suficiente para lograr el aprendizaje.

    Principio de la recencia:

    La aplicación del estímulo condicionado debe ser reciente en el tiempo. En otros términos, que el sonido debe presentarse segundos antes de dar la comida, o casi simultáneamente. Nunca después o luego de pasado largo tiempo.

    Principio de la extinción:

    Dice que lo aprendido se extingue si los condicionamientos no son repetidos. En el caso de los perros de experimentación, si no se les da comida ninguna vez luego de presentar el sonido, éste pierde su propiedad de estímulo condicionado capaz de producir salivación.

    Principio de recuperación espontánea:

    Ligado íntimamente al principio anterior: si el animal extinguió la respuesta de salivación ante el sonido, y posteriormente se reanuda el proceso asociativo de los estímulos incondicionados y los estímulos condicionados, el animal recupera rápidamente el aprendizaje anteriormente establecido, no necesitando de múltiples exposiciones.

    Principio de generalización:

    Existe la tendencia a reaccionar con la respuesta condicionada, ante la presentación de estímulos similares, aunque no idénticos al que fue asociado con el estímulo condicionado. Ej.: si el perro aprendió a salivar con el sonido de una campanilla, salivará también con el sonido de un triángulo metálico etc.

    Principio de discriminación:

    Es lo contrario al principio de generalización. El animal aprende a responder sólo a un sonido determinado y no a algo similar (en intensidad, pero no en timbre).

    En 1913, en su artículo “Psichology as the behaviorist views it”, John B. Watson, quien fuera discípulo de importantes funcionalistas norteamericanos, plantea que la conducta como el objeto de estudio de la psicología, situándose con esto en la vereda opuesta quienes adoptaron métodos introspectistas.

    La obra de Watson podría describirse en tres etapas que sintetizan en parte, el desarrollo del conductismo:

    1. La presentación de la psicología animal o comprada con el status epistemológico de una ciencia con derecho propio, a través de la compilación y sistematización de numerosos trabajos experimentales acumulados al respecto.

    2. Los principios de la psicología animal, son extendidos a la psicología humana. Su postulado central es que todas las actividades pueden ser explicadas por quien, considerándolas como una máquina, reconozca en ellas, la respuesta a un estímulo. Todo término que aluda a la “conciencia” es intencionalmente eludido. Corresponde a esta etapa la tesis doctral de Angell de la Universidad de Chicago, en la que se evaluaban las sensaciones de las ratas para resolver problemas a partir de la experiencia. Estos estudios son trascendentes, particularmente porque describen la importancia que el conductismo atribuye a la infancia en el desarrollo del hombre así como el método genético en el estudio de las relaciones humanas.

    3. Con la publicación de su obra de divulgación “Behaviorism”, en 1925, Waltson, realiza una compilación de la línea teórica. En ella describe la coexistencia de dos corrientes psicológicas contrapuestas: el introspectivismo (o psicología subjetiva) y el conductismo (o psicología objetiva). Watson califica de pseudociencia al introspectivismo comparando estos métodos con el estudio de la magia y postulando que la mayoría de las personas se veían inclinadas a creer ese tipo de conocimientos como consecuencia de una herencia salvaje en la que se atribuían propiedades fantásticas o espirituales al comportamiento y a los fenómenos naturales.

    En efecto, tras la búsqueda de la objetividad, Watson pondrá en duda conceptos como “alma”, “espíritu, “mente”, “conciencia”, considerando a los últimos conceptos como substitutos de los primeros.

    Se observa la influencia del positivismo de Augusto Comte y más adelante con los positivistas lógicos, junto con los materialistas franceses e ingleses como Cournot, Lewis y Maudsley, en los intentos de Watson por ubicar a la psicología con el carácter de las ciencias naturales como la física, la química o la biología, para lo que era necesario tanto una revisión del glosario científico “…desterrando todos los términos subjetivos como sensación, percepción, deseo, imagen intención e inclusive pensamiento y emoción según los define el subjetivismo (Watson, 1925)

    Efectivamente, el positivismo solo considera como objeto de estudio los fenómenos observables, para lo cual, era necesario definir un objeto observable del que se ocupara la psicología: y Watson definiria así a la conducta como todo lo que hace un organismo (que es perfectamente obserbable y por ende apto para ser estudiado objetivamente).

     


    ESTIMULO – RESPUESTA

    “Entendemos por respuesta todo lo que el animal hace, como volverse hacia o en dirección opuesta a la luz, saltar al oír un sonido, o las actividades mas altamente organizadas, por ejemplo: edificar un rascacielos, dibujar planos, tener familia, escribir libros” (Watson, 1925)

    Watson tomará como unidad de análisis, el paradigma estímulo-respuesta (EàR), en donde se entiende por estímulo a cualquier factor externo o cambio en la condición fisiológica del animal y por respuesta, la reacción o conducta frente a tal estímulo. El método empleado será el de las ciencias naturales, es decir la experimentación u observación controlada.

    Watson recoge la labor de Pavlov en tanto estudia la existencia de reflejos incondicionados o innatos en los niños, diferenciándolos de los que fueran aprendidos o condicionados, estableciendo así una diferencia entre conducta innata o aprendida, condicionada e incondicionada. Del análisis de Watson se infiere si toda conducta puede llegar a condicionarse, entonces, como con las leyes de cualquier otra ciencia natural, la psicología debería permitir predecir y controlar la conducta.

    Sintéticamente, el conductismo de Watson postula:

    1. Que el objeto de estudio de la psicología es la conducta observable.

    2. Que la conducta es la actividad del organismo en su conjunto.

    3. Que tanto las funciones fisiológicas como el comportamiento son actividades de estructuras físicas que como tales, pueden ser estudiadas por los métodos objetivos y rigurosos de las ciencias naturales.

    4. Que la introspección por ser método subjetivo, carece de validez científica.

    Conceptos de “Verdad”. En su contexto filosófico la Ciencia nos enseña a investigar y verificar los hechos; a ser reflexibles y críticos y a no aceptar la imposición subjetiva de ideas por parte de aquellos seres que detentan ciertas cuotas de poder o autoridad. Según la teoría de conocimiento de Platón, para hablar de conocimiento se exigen tres requisitos: creencia, verdad y prueba. Quien formula la afirmación, debe creer en ella, también, el conocimiento expresado debe ser verdadero, y deberá haber pruebas de este conocimiento. Aunque haya creencia y verdad, si no hay prueba, se estará en estado de opinión, y no de conocimiento. Pero a diferencia de antes, esta concepción platónica no se da en la actualidad, ya que hoy en día podemos hablar de prueba sin verdad, aunque esto no implica que sea verdadero. Con respecto a la verdad, hay distintas concepciones:1º “Concepto aristotélico de la verdad”, que según Aristóteles hay un vinculo que existe entre nuestro pensamiento(expresado a través del lenguaje) y lo que ocurre en la realidad; hay una “correspondencia” entre el pensamiento y la realidad. 2º Comprobación en la realidad, es decir, que afirmar un enunciado pretende describir un posible estado de cosas y al mismo tiempo convencernos de que eso es lo que realmente ocurre en la realidad. 3º Creencia , algo es verdadero por que la persona que lo dijo lo cree así, la verdad consistiría en una relación positiva e intima entre el lenguaje y la realidad. 4º Deducible a partir de axiomas(enunciados que no necesitan demostración, no se pueden probar, se definen como verdaderos). En ciencia, la verdad y la falsedad se aplican a las afirmaciones o enunciados. Platón exigía que para que un enunciado sea conocimiento, debe ser verdadero. La afirmación puede ser verdadera o no, sin que nosotros sepamos, por ejemplo, que hay vida en otros planetas. Según la concepción que se trabaje acerca de la verdad, hablamos de verificación y de refutación. La verificación, es probar la verdad; y refutación es probar la falsedad, buscar un prueba de que algo sea falso(para la ciencia es mas fácil probar que algo sea falso). Según Bunge, la ciencia se clasifica en formal y en fáctica. La ciencia formal estudia los principios formales del conocimiento humano, basándose ésta en el razonamiento y las cantidades numéricas como soporte y explicación a las interrogantes del problema que se presenta. Se usan entes ideales(objetos que no son de la realidad, objetos abstractos), se usan objetos construidos por el hombre, como por ejemplo, los números, símbolos, etc. Se da una correspondencia entre las entes y el lenguaje (nuestro pensamiento). Siempre se trabaja con la deducción y el razonamiento. La ciencia fáctica requiere que los enunciados sean verificables en la experiencia. Esta ciencia verifica (confirma o disconfirma) hipótesis que en su mayoría son provisionales, esta verificación es incompleta por esto, es temporaria. Hay una correspondencia con la realidad. El objeto es concreto y las entes son materiales, hechos. Esta ciencia fáctica, a su vez, se divide en social(historia, economía, ciencias políticas, etc) y en natural(biología, química, psicología, etc). Epistemología, filosofia de la ciencia, y metodología. La epistemología o “teoría del conocimiento”, es un sector de la filosofía que examina el problema del conocimiento en general. Este termino es empleado en un termino referido exclusivamente a los problemas del conocimiento científico, tales como las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a su obtención, y los criterios con los cuales se los justifica o invalida. La filosofía de la ciencia abarca muchos problemas que no son estrictamente epistemológicos. Estudia los hechos históricos que dan avance al conocimiento científico, y que también estudia el problema de los fundamentos de las distintas ciencias, sus métodos, y el valor de la ciencia como actividad humana. Trata de decidir, por ejemplo, si la realidad objetiva existe o es una ilusión de los sentidos. La metodología tiene como objetivo la búsqueda de estrategias para incrementar el conocimiento, y también puede referirse a los problemas epistemológicos. Metodología y epistemología se refieren a distintos ámbitos de problemas, aunque es obvio que el metodológo debe utilizar recursos epistemológicos, por que éste debe poseer criterios para evaluar si lo obtenido es verdadero o falso. Contextos científicos. Klimovsky dice que hay tres diferentes contextos científicos: descubrimiento, justificación, y aplicación. El contexto de descubrimiento se refiere a la producción de hipótesis o de una teoría, el hallazgo y la formulación de una idea, la invención de un concepto, todo ello relacionado con circunstancias personales, psicológicas, políticas y hasta económicas o tecnológicas. Este contexto esta relacionado con el campo de la psicología y de la sociología. A todo esto se opondría el contexto de justificación, que plantea cuestiones de validación: como saber si el descubrimiento realizado es autentico o no, si la creencia es verdadera o falsa, si una teoría es justificable, si las evidencias apoyan nuestras afirmaciones o si realmente se ha incrementado el conocimiento disponible. Este contexto se vincula con la teoria del conocimiento y en particular con la lógica. En el contexto de aplicación, se discuten las aplicaciones del conocimiento científico, su utilidad, su beneficio, o perjuicio para la comunidad. Se trata de un conjunto de cuestiones que tienen el propósito de comprender los problemas propios de los contextos de descubrimiento y de aplicación. Las discusiones epistemológicas pueden llevarse a cabo en cualquiera de los tres contextos.

    PARADIGMA?

    Los paradigmas de Khun

    Un rasgo característico de su concepción es la importancia dada al carácterrevolucionario del progreso científico, donde una revolución implica el abandono de una estructura teórica y su reemplazo por otra, incompatible con la anterior.
    Lakatos y Kuhn tienen puntos en común: ambas concepciones filosóficas deben resistir a las críticas basadas en la historia de la ciencia.
    Se debe tener en cuenta que la concepción kuhniana es anterior a la lakatosiana.
    Por otra parte, la postura kuhniana se diferencia de la lakatosiana en el hincapié que hace el primero en los factores sociológicos.
    Thomas Kuhn expresa su idea acerca del progreso de la ciencia por medio del siguiente esquema abierto:
     {Presencia – Ciencia Normal – Crisis– Revolución – Nueva Ciencia Normal – Nueva Crisis}

    Introduce la noción de Paradigma, el cual está constituido por supuestos teóricos, leyes y técnicas de aplicación que deberán adoptar los científicos que se mueven dentro de una determinada comunidad científica. Los que trabajan dentro de un paradigma, ponen en práctica la ciencia normal. Es probable que al trabajar en ella, que desarrollará el paradigma en su intento por explicar el comportamientode aspectos del mundo, resulten dificultades (por ejemplo, se encuentren con aparentes falsaciones). Si estas dificultades se hacen inmanejables, se desarrollará un estado de crisis. Ésta se resolverá con el surgimiento de un paradigma totalmente nuevo, el cual cobrará cada vez mayor adhesión por parte de la comunidad científica, hasta que finalmente se abandone el paradigma original. Este cambio discontinuo entre paradigmas constituye una revolución científica. El nuevo paradigma enmarcará la nueva actividad científica normal, hasta que choque con dificultades y se produzca una nueva crisis y una nueva revolución.

    Una CIENCIA MADURA se rige por un solo paradigma, quien establece las normas que dan legitimidad al trabajoque se realiza dentro de la ciencia que rige, incluyendo la resolución de problemas que se presentan. Para Kuhn, será justamente la existencia de un paradigma que pueda apoyar una tradición de ciencia normal lo que establecerá la diferencia entre lo que es CIENCIA y lo que no lo es. Carecer de paradigma implica no poseer el estatus de ciencia.

    Los paradigmas están compuestos por: leyes explícitamente establecidas, supuestos teóricos, maneras normales de aplicación de las leyes, instrumental y técnicas instrumentales, prescripciones metodológicas muy generales y como componente adicional, algunos principios metafísicos muy generales.

    La CIENCIA NORMAL es descripta por Kuhn como una actividad de resolver problemas gobernada por las reglas del paradigma en cuestión. El paradigma deberá proveer los medios para solucionar los problemas que en él se formulan. Aquellos problemas que no puedan ser solucionados, serán entendidos como anomalías y como fracasos del científico, más que como falsaciones e insuficiencias del paradigma. Kuhn reconoce que todos los paradigmas contienen algunas anomalías y sostiene además que un científico normal no debe criticar el paradigma en el cual se encuentra trabajando.

    Lo que diferencia a la CIENCIA NORMAL, madura, de la PRECIENCIA, inmadura, es la falta de acuerdo en lo fundamental. La Presencia se caracteriza por el total desacuerdo y el constante debatede lo fundamental, llegándose a establecer casi tantas teorías como teóricos haya trabajando.

    La existencia de problemas sin resolver dentro de un paradigma no constituye en sí una crisis. Se sabe que en los paradigmas siempre habrá anomalías. Las anomalías pueden desarrollarse de modo tal que le resten confianza, es decir, que afecte los fundamentos del paradigma. En esta situación estamos ante una crisis. La misma comienza a manifestarse con un período de “inseguridadprofesional marcada”: se intentará defender los nuevos argumentos y el descontento respecto al paradigma en el cual se está trabajando aparecerá.

    La crisis se agravará si aparece en escena un paradigma rival.
    El nuevo paradigma será distinto e incompatible con su predecesor; constituyen ópticas diferentes del mundo y será adoptado no por un solo científico en particular sino por la comunidad científica en su totalidad.

    Para Kuhn, su concepción acerca de la ciencia es una teoría y no una descripción en la medida que explicita las funciones que tienen sus componentes. Reconoce que las funciones de LA CIENCIA NORMAL Y LAS REVOLUCIONES son necesarias: mientras se está en período de Ciencia Normal, se pueden desarrollar los detalles de las teorías, resolver problemas y realizar trabajos teóricos y experimentales. Se requiere que, en cierta medida, la ciencia normal sea acrítica; de lo contrario, se estaría permanentemente discutiendo la licitud de los supuestos y métodosy no se llegaría a realizar trabajos detallados. Las Revoluciones son la oportunidad de pasar de un paradigma a otro mejor. Si se desarrolla una crisis, el pasaje de un paradigma a otro se hace necesario, y este paso es esencial para el progreso de la ciencia. Si no hubiera “revoluciones”, la ciencia quedaría atrapada en un solo paradigma y no se avanzaría más allá de él, lo que constituiría para Kuhn un grave defecto.

    El progreso de la ciencia de Khun
    A continuación reseñaremos en forma de tesis las características que Khun atribuye al progreso de las ciencias.
    La ciencia normal es acumulativa. La actividad científica normal, regida por un “paradigma” , consiste fundamentalmente en ampliar el conocimiento de los hechos que el paradigma delimita como relevantes, en extender la adecuación entre las predicciones del paradigma y los hechos y en articular cada vez mejor el propio paradigma.

    El desarrollo de una ciencia consiste en una sucesión de períodos de tradición eslabonados por rupturas no acumulativas.
    El progreso a través de las revoluciones sólo se da si, ante la competencia de al menos dos paradigmas, uno de ellos obtiene la aceptación de la comunidad científica.
    El progreso es nota exclusiva de la ciencia madura. El desarrollo de la ciencia es distinto al de otros campos y sólo tiene lugar cuando la ciencia alcanza la “madurez”, a la cual se arriba cuando emergen de la teoría técnicas predictivas exitosas y cada vez mejores.
    El progreso a través de las revoluciones tiende a enmascararse como acumulativo.
    El progreso no es continuo. Ya hemos dicho que las revoluciones constituyen auténticos hiatos o discontinuidades en el desarrollo de las ciencias.
    No es acercamiento a la verdad. El progreso no es una evolución hacia un objetivo determinado sino, a lo sumo, un mejoramiento desde el conocimiento disponible; lo más que puede afirmarse es que cada paradigma nuevo es un instrumento mejor para resolver enigmas.

    domingo 28 de febrero de 2010

    Gregorio Klimovsky y el psicoanálisis (1999)

     

    ¿Cómo fue que usted, como hombre de ciencia, llega al psicoanálisis o se conecta con él?


    Mis relaciones con el Psicoanálisis atravesaron tres etapas. En la primera, como positivista lógico que fui durante mi juventud, mi impresión respecto del psicoanálisis era negativa. Pensaba que tenía poca estructura científica, que no era algo obtenido mediante un método confiable, aunque sin embargo advertí que se trataba de algo muy interesante. Leí algunas cosas de Freud, entre ellas recuerdo que me ha impresionado mucho Psicopatología de la vida cotidiana, y además leí a Jung y a Adler. Con lo cual, tuve lo que podríamos llamar una especie de primer panorama de las disputas y problemáticas que se armaban en el psicoanálisis en sus comienzos.
    Cuando, después de los avatares de la vida, terminé siendo profesor de la facultad de Filosofía y Letras, donde en el claustro de profesores había gente como Ostrov, por ejemplo, yo empecé a tener cierta curiosidad por el psicoanálisis desde un punto de vista un poco distinto que antes. Tenía ganas de saber un poco por qué lo sostenían y qué es lo que como práctica despertaba tanta confianza. Había gente a la cual era muy interesante oír, también estaba Bleger, por ejemplo, y me fui enterando de algo, hasta el día de los bastones largos, en que nos echaron finalmente de la Universidad; de hecho, en realidad no nos echaron, nosotros presentamos la renuncia que fue rápida y agradablemente aceptada.
     Noche de los bastones largos (1966)

    Como en aquel momento quedamos libres, yo me estaba por ir del país, pero sucedió una cosa medio curiosa, y es que grupos de psicoanalistas tenían ganas de intercambiar ideas con un epistemólogo, y se formaron los conocidos grupos de estudio que fueron, entre paréntesis, uno de los fenómenos más curiosos de la época de Onganía. En un artículo que tengo dedicado exclusivamente a ellos, dije que contaba aproximadamente doscientos grupos y, calculando a diez alumnos o participantes por cada uno de ellos, son dos mil y, como yo seguramente conté la décima parte, debían ser veinte mil personas, que son más grandes que una universidad privada como la de Belgrano, por ejemplo. Esta es la famosa universidad de catacumbas de Aguinis y Kovadloff. Y, efectivamente, yo fui uno de los profesores de esta universidad de catacumbas y, con gran sorpresa de mi parte, me di cuenta de que me arreglaba económicamente y que no necesitaba irme, lo cual, desde el punto de vista de mi historia vital, fue realmente muy interesante. Bueno, se reunieron algunos grupos de estudio donde estaban Alan Castelnuovo, Antonio Barrutia, estaba Kaplan, Hugo Bleichmar y su mujer… fueron grupos muy interesantes. Lo primero que me pidieron es que dé una especie de cursillo de epistemología. Después discutimos si eso se podía aplicar o no al psicoanálisis. Si se aplicaba, dónde estaban los defectos del psicoanálisis, y si no se aplicaba, qué es lo que había que hacer. Bueno, a mí esto me vino muy bien, porque en primer lugar tomar contacto con problemas de tipo epistemológico en disciplinas que no eran las mías, yo era matemático y físico, y mi acceso a la epistemología era por vía de las ciencias duras. 
    Tener que tratar con la psicología, el psicoanálisis y las ciencias sociales mostró una dimensión epistemológica con la cual no estaba familiarizado, que me cautivó, y que obligó no solamente a que reformulara sino a que completara las ideas que uno tenía de la epistemología. Yo aprendí mucha epistemología, curiosamente, discutiendo con psicoanalistas, y además aprendí a la fuerza bastante psicoanálisis porque se leían trabajos de psicoanalistas y había que comentarlos, había que discutirlos.
    Entre las cosas que aprendí hubo una cosa que no olvidé nunca más en mi vida era que al hacer la lectura de los trabajos de Freud uno debía hacer una distinción. Lo que uno primero encuentra es, desde el punto de vista literario, una obra maestra muy interesante, muy vivaz, aparentemente muy desordenada, llena de ideas y de cosas arbitrarias, pero me di cuenta de que detrás de eso había un modelo científico muy riguroso, con teorías, hipótesis, deducciones, inducciones, discusiones acerca de lagunas, discusiones acerca de teorías que habían fallado y de cómo se las podían arreglar, de modo que se dio la curiosa convicción de que el psicoanálisis estaba muchísimo más cerca mío, tal como Freud lo formulaba, porque él después de todo era un hombre que había pertenecido a la escuela de los médicos fisicalistas, y se había formado como neurólogo, como científico, era un investigador científico.
    Me di cuenta de que Freud no era el que uno había pensado y que de alguna manera había que modelizarlo. Y eso lo hicimos en algunos grupos de estudio, y después yo solo con muchos de los artículos. Recuerdo algunos que son realmente muy interesantes desde el punto de vista metodológico. Está la etapa inductiva, la etapa hipotético-deductiva, la etapa de las aplicaciones, como por ejemplo El carácter del erotismo anal, que es un pequeño artículo, pero es una perlita. También estudiamos muchos otros textos más dificultosos, como el capítulo 7 de La interpretación de los sueños, o El narcisismo, Mas allá del principio del placer, que nos dio bastante dolor de cabeza, pero donde aprendí hasta qué punto Freud era sagaz no solamente para aplicar los cánones del método hipotético-deductivo, sino los cánones del método hipotético-deductivo en versión compleja, con hipótesis presupuestas, hipótesis colaterales sobre el material de trabajo, etc. 
     Mario Bunge

    De este modo, empecé a tener la percepción de que aquello que yo siempre había pensado alrededor del psicoanálisis estaba mal y que debía reconstruir mi pensamiento, por lo cual llegué a la conclusión de que lo que Freud dice en el artículo Múltiples aplicaciones del psicoanálisis, que el psicoanálisis fue descubierto como una nueva ciencia natural, era cierto. Y todavía en algún sentido, aunque en versión modificada, lo sigo pensando. Y, bueno, finalmente eso me llevó a distanciarme de algunos de mis más íntimos amigos, como el caso de Mario Bunge, que es realmente, en sus relaciones con el psicoanálisis, una persona muy complicada… Yo siempre recuerdo que los alumnos de Psicología bromeaban con Mario Bunge, porque si Mario Bunge se tomaba el trabajo de hacer un análisis epistemológico de los psicoanalistas, los psicoanalistas le hacían un diagnóstico psicoanalítico, y alguno llegó a la conclusión de que un psicoanalista le debió haber pegado cuando era chico.
    Bueno, ese fue mi contacto con el psicoanálisis, de donde saqué además, una cosa totalmente imprevista que no tiene nada que ver con el problema epistemológico del psicoanálisis, y es que la mayoría de mis mejores amigos actualmente, si no son filósofos, son psicoanalistas. Un hecho realmente muy curioso.
       
    ¿Usted nunca se psicoanalizó?

    Le voy a decir una cosa que puede ser un poco fuerte. El psicoanálisis nació como una terapia y estaba destinada a aliviar o curar, si se puede decir, cierto tipo de padecimientos. Y, como yo no los tuve, de la misma manera que no me hice operar del hígado porque no tenía enfermedades del hígado, no me hice tratamiento psicoanalítico porque no tenía ninguna enfermedad o padecimiento que lo justificara. Hay quien podría decir que no, que hay otra cosa, que el psicoanálisis es un método con el cual uno puede conocerse a sí mismo, lo cual es bastante posible. No niego que me hubiera venido muy bien en una época de mi vida, pero en general creo que soy depositario de tanta curiosidad intelectual como para haber hecho una especie no de autoanálisis psicoanalítico, sino por lo menos de una vigilancia bastante cercana, tanto de mis actos personales como de mis actos éticos.

    ¿Cuál diría que fue el libro que más lo ha impactado?

    En general cuando me preguntan qué libros me llevaría a la isla desierta, hago una manganeta porque yo les digo que me llevo las obras completas de Shakespeare. No me llevo una obra, sino a todo el autor. Hay muchas cosas. Me gustaría llevarme algunos libros de Bertrand Russell que fue siempre mi gran héroe filosófico. Me llevaría algunos o algún libro de Thomas Mann, especialmente La Montaña Mágica que me parece todavía una de las mejores cosas que he leído. Me gustaba mucho Aldous Huxley, hace mucho tiempo que no lo leo y no sé si me gustaría como me gustaba anteriormente, pero era el tipo de novelista intelectual que puede realmente interesarle a quien tiene formación por ese costado. 

     Bertrand Russell
    Me llevaría por las mismas razones de picardía económica de llevarse muchas cosas juntas En busca del tiempo perdido de Proust, por ejemplo, y muchas otras cosas. Pero lo que pasa es que además me gustaría llevarme algunos libros de estudio que a mí me gustan, tanto de lógica matemática como de matemática. No sé si los de matemática los llevaría, ahora estoy un poco distanciado. Quiero decir que me llevaría las obras completas de Freud, por lo cual estoy tratando de buscar alguna edición en que esté todo en un solo tomo para que no me objeten.
     
    Sabemos que la música es algo que a usted también le apasiona.
     

    Sí, efectivamente. De muchacho tocaba algo el piano y componía. Pero a eso hay que dedicarse, si no, los dedos después no obedecen y, además, la habilidad de componer desaparece si uno no la ejercita ampliamente. Pero todavía tengo la facultad de escuchar música, y tengo una colección de música verdaderamente notable, tengo seiscientos cassettes de una hora y media cada uno, tengo quinientos discos de larga duración y una buena colección de compacts. Ya hice el triste cálculo de que no voy a poder escuchar todo lo que tengo grabado hasta el día de mi muerte, como no voy a poder leer todos los libros de mi biblioteca porque tengo una biblioteca muy grande, ocho mil libros y que, por más que uno haga un cálculo demasiado optimista de leer un libro por semana, el tiempo no alcanza.
     
    ¿Ha leído usted el libro Imposturas intelectuales de Sokal? Porque es interesante la polémica que desató.
     

    He leído todo el libro. Se lo ha discutido mucho. Incluso un matemático de Córdoba que fue alumno mío, Arnaldo Kaplan, publicó un artículo en Página/12 que es el resumen de uno más largo que él me envió donde trata muy mal al libro y prácticamente lo trata a Sokal de macaneador. Yo creo que ese artículo está mal por todas partes, el de Kaplan. En primer lugar porque lo que dice Sokal en esos ejemplos que él toma es lo que podríamos llamar lo obvio e inmediato que hay en el ejemplo. Por supuesto si uno lo quiere retorcer y hacer una interpretación totalmente distinta a la que presentó el autor puede encontrar una discrepancia. De manera que yo creo que los ejemplos que él da están mal, no vienen al caso. Y en segundo lugar el libro de Sokal no son tres ejemplos, son más o menos cuatrocientos o más, algunos de los cuales son absolutamente obvios, no hay absolutamente más nada que decir. Y además el libro de Sokal tiene, no solamente el mérito de hacer una divulgación más o menos adecuada de la teoría de los cuantos sino que en el capítulo 3 del libro hay una discusión evidentemente en contra de los postmodernistas, sobre temas epistemológicos y se mete con la sociología del conocimiento, tal como actualmente la conocemos, con el programa fuerte de Edimburgo, y muchas otras cosas por el estilo que son caminos del irracionalismo, del escepticismo, y me parece que eso tiene un valor muy grande. Es un capítulo muy ingenioso, realmente, hubiera valido la pena de por sí que fuera un pequeño librito. Además, yo siempre había sentido la sensación al leer algunos de los escritores como Derrida, Deleuze y ni que hablar de Lacan, que macanean de lo lindo. Así que me encontré nadando en un mar a gusto, en un mar que era el mío. Yo creo que evidentemente, es una obra maestra.
     
    ¿Cómo ve el psicoanálisis hoy?
     

    Bueno, yo no conozco análisis contemporáneo para poder contestar esta pregunta. Sería una petulancia de mi parte contestar. Y debo decir lo siguiente: encuentro en general un defecto en el psicoanálisis contemporáneo y es la manera de logia que tiene de encerrarse en sus propios conceptos y en sus propios problemas. Hay muy poca interdisciplina entre el psicoanálisis y las demás conquistas de la ciencia contemporánea en el campo próximo. Por lo general, con dos o tres excepciones, no he conocido psicoanalista alguno que esté, siquiera, medianamente enterado de las neurociencias, por ejemplo. Hay cierta reluctancia a enterarse de cosas que no pertenecen al psicoanálisis mismo. Entonces yo creo que se forma una especie de círculo vicioso metodológico y creo que no se sale de hacer siempre algo más de lo mismo.
    Segundo, así como el psicoanálisis me entusiasma desde el punto de vista metodológico, no me entusiasman en general los escritos de los psicoanalistas. No son muy rigurosos y a veces parecen reflexiones un poco aventuradas, de carácter filosófico o de carácter puramente adscrito al pensamiento humano, sobre problemas que son muy interesantes pero sin llegar a ser ciencia. 

    De manera que eso también es una cosa que yo podría echar en cara. Creo que el psicoanálisis sin embargo ha progresado. La manera de hacer psicoanálisis ahora, las concepciones neodinámicas que hay en el psicoanálisis me parecen un cambio favorable.
    Además de esto, tengo que hacer una especie de confesión después de tantos años de epistemología. Creo que no hay que exagerar el punto de vista epistemológico en psicoanálisis. Y esto por una razón que quizás metafóricamente se pueda comprender. Nosotros conocemos muchas cosas en nuestra vida. Las conocemos muy bien. Por ejemplo a nuestro cónyuge, a la familia, al lugar donde trabajamos, y si uno hace la lista de la cantidad de cosas que conoce bien, se dará cuenta que son muchas. Sin embargo, ese tipo de conocimiento no está estructurado a la manera lógica, ni hipotético deductiva. Es una cosa distinta, donde en una especie de reflexión gestáltica se van ubicando los elementos con que habitualmente nos manejamos en la vida y nos hacen comprender la realidad.
    Entonces, del mismo modo que podemos comprender nuestra familia, nuestro cónyuge o nuestro lugar de trabajo, creo que el psicoanalista también adopta un tipo de estrategia de conocimiento que va más allá de la posible formalización o estructuración hipotético-deductiva, y aunque Mario Bunge proteste, con alguna razón –y que yo mismo me ría, dado mis hábitos, es inevitable– creo que con esto, aunque yo me burlaba recién al decir que el psicoanálisis es una especie de reflexión filosófica más que una ciencia verdadera, hay que tener cuidado. Creo que realmente el psicoanálisis es muchas veces una especie de visión gestáltica sobre cierto tipo de problemas muy fundamentales para comprender la naturaleza filosófica de la personalidad humana, y que en ese sentido hay que tomarlo con la misma seriedad con que uno toma un sistema filosófico, ya que un sistema filosófico no es una teoría científica, sino que también es una visión gestáltica en que muchos conceptos se han reunido para producir una especie de pantalla a través de la cual vemos la realidad. Por eso creo que a pesar mío soy bastante más tolerante que antes con respecto a las cosas que escucho exponer, además creo que algunas cosas están fuera de toda posibilidad de una formalización rigurosa a la manera que uno puede encontrar en biología o en física. Son más bien aproximaciones. 

    A mí siempre me gustó mucho lo que Freud dice en Narcisismo que en contra de lo que pensamos los epistemólogos, no es conveniente exigir al principio de una investigación que la teoría que uno va a exponer esté formulada rigurosamente, lo cual desde el punto de vista epistemológico es un escándalo, nosotros pedimos que se formule rigurosamente. El dice que no, porque si la formulamos rigurosamente la probabilidad de que esté equivocada es grande. Al hacerla rigurosa no va a coincidir seguramente con la estructura rigurosa de la realidad y entonces va a fracasar. Es mejor que sea vaga e imprecisa porque entonces en nuestra experiencia la vamos a ir acomodando, la vamos a ir ajustando, y así en un camino un tanto largo y penoso, vamos a tener teorías bastante acertadas y rigurosas sobre la realidad.
     
    ¿Qué le aconsejaría hoy a un joven que le preguntara por estudiar ciencia en la Argentina?
     

    En primer lugar, lo que siempre sostengo al respecto es que el conocimiento científico en cualquiera de sus especialidades es una acentuada y rica fuente de belleza. Cualquiera que tenga mucha vocación por una disciplina y por una investigación conoce que el éxtasis que produce encontrar un nuevo descubrimiento, o que se le ocurran a uno nuevas ideas es muy grande, comparable al que se puede tener en arte, no hay mucha diferencia. Puede uno extasiarse con resultados matemáticos, con resultados filosóficos, con las Fugas de Bach y los Conciertos Brandemburgueses de manera que, si usted es amante de la belleza, le diría no olvide la ciencia porque es una peculiar fuente de belleza y de emoción y si no que se observen todas las cosas que se discuten y se descubren en cosmología contemporánea, para tomar un ejemplo.
    Lo segundo es que el conocimiento es, desde el punto de vista de la teoría de los valores y de la ética, lo que se llama un fin en sí, no un fin instrumental. No es para conseguir cosas sino que vale por sí mismo y, efectivamente, yo creo que lo que sucede en la ciencia es que se cumple un poco lo que podríamos llamar la esencia del ser humano. Porque la esencia del ser humano no es luchar por problemas económicos. Esos, a medida que se resuelvan, permitirán que nos dediquemos a aquello que nuestra mente puede lograr. ¿Y qué es lo que nuestra mente puede lograr? Y bueno, el camino de la ciencia, el camino del arte, el camino de la cultura. Entonces dedicarse a la ciencia, si uno tiene vocación, es una aventura del pensamiento y ahí yo siempre deslizo la famosa frase de un matemático: “¿Qué tanto estudiar matemática por sus aplicaciones? Hay que estudiar la matemática por el honor del espíritu humano.” Y bien, yo creo que sí, que el dedicarse a la ciencia es una de las formas de homenajear el honor del espíritu humano. 

    Ahora, lo tercero es que dedicarse a la ciencia es de alguna manera contribuir , a veces muy indirectamente, a veces directamente, al progreso de la técnica y, a través del progreso de la técnica y de la práctica, al desarrollo económico y a través del desarrollo económico al bienestar social, o a veces directamente al bienestar social. La cantidad de inventos que se han hecho que han cambiado nuestra vida es tan grande que sería muy raro que se pudiera señalar aquí alguna cosa que no tuviera que ver con la técnica, desde la mesa pulida a ese video. De manera que de alguna manera, la ciencia ha copado nuestro universo vital y por suerte, porque si uno compara lo que era la vida de un ama de casa hace doscientos años con lo que es ahora, se dará cuenta de que lavar la ropa fregándola a la orilla de un río y utilizar un lavarropas en la actualidad o planchar con una plancha eléctrica en lugar de una plancha a carbón o algo por el estilo, es un cambio muy grande. Y no hablemos del hecho de que hoy día los alimentos que nos dan nuestra capacidad vital, digamos, son en general alimentos que vienen de lejos. Hoy día es posible transportar el alimento a través de la refrigeración, que es el gran descubrimiento. Antes no se podía. Hay estudios muy interesantes de ciudades mayas que fueron bruscamente abandonadas porque como no podían venir alimentos de lejos y habían quedado cortadas las rutas de cerca, se quedaron sin alimento y la gente huyó despavorida dejando a veces las ollas con agua hirviendo en la cocina. 
    De manera que vivimos, evidentemente, en un universo con muchas aplicaciones positivas, entre ellas, resolver problemas, porque cuando uno tiene que resolver problemas no los tiene que resolver al tun-tun, tiene que pensar cuáles son las posibilidades atendibles, factibles de acuerdo con la ciencia y factibles de acuerdo con la técnica y preferibles desde el punto de vista ético, porque eso también de alguna manera hay que tenerlo en cuenta.
    Volviendo a su pregunta yo diría: joven, si usted tiene vocación para esas tres cosas, estudie, sepa que las probabilidades de llegar muy lejos en Argentina no son grandes pero no es imposible trabajar en ciencia en Argentina. Hay gente que lo hace y bastante más cantidad de lo que parece. Es difícil hacer ciencia de primera línea en Argentina, pero también hay gente que lo hace. Y piense también que es muy posible que se tenga que ir al extranjero, lo cual no es ninguna desgracia, es preferible que se queden, para nosotros los argentinos, pero al final de cuentas la humanidad es única y si usted va a enseñar a otro lado, a investigar a otro lado, va a ser también labor humanitaria. Por consiguiente, si es cuestión de vocación, entonces vale la pena largarse. Eso diría. 

    Entrevista publicada en la Revista Transparencias realizada a Gregorio Klimovsky (Buenos Aires, 18 de noviembre de 1922 – 19 de abril de 2009), quien fue un matemático y filósofo argentino, considerado uno de los mayores especialistas en epistemología de Latinoamérica.

    No se nos educa para que aprendamos a preguntar. Se nos educa para que aprendamos a responder. El mal llamado sentido común suele confundir el saber con lo que ya no encierra problemas y la verdad con lo invulnerable a la duda.
    Es que, usualmente, la pregunta solo vale como mediación que debe conducir, cuanto antes, al buen puerto de una respuesta cabal.  Allí, entre sus sólidas escolleras , se le exige naufragar al desasosiego sembrado por la pregunta. Como se ve, preguntas y respuestas tienen, entre nosotros, no apenas un valor convencionalmente complementario sino también íntimamente antagónico.  Y en tren de sincerarnos, habrá que reconocer que nos cautivan mucho más las respuestas que las preguntas.
    Ello es fácil de explicar: mientras las primeras siembran inquietud, las segundas, si no reconfortan, al menos clarifican y ordenan.  Pero por lo mismo que están llamadas a apaciguar la incertidumbre, las respuestas suelen ser más requeridas que encontradas y su aparente profusión, en consecuencia, resulta más ilusoria que real.  Y en un mundo que cree disponer de más respuestas que las que efectivamente tiene, preguntar se vuelve imperioso para poner al desnudo el hondo grado de simulación y de jactancia con que se vive.  Tan imperioso, diría yo, como peligroso. Exhibir sin atenuantes nuestra indigencia en términos de saber no suele ser una iniciativa que coseche demasiadas simpatías.
    Occidente, no menos contradictorio en esto que en otras cosas, quiso perpetuar la memoria del hombre que encarnó como nadie la pasión de preguntar y el don de sostenerse con entereza en el riesgo de lo que preguntar implica.  Pero Sócrates fue condenado a muerte por la misma cultura que lo enalteció.  Su recuerdo, por lo tanto, resulta tan estimulante como preventivo. No hay sistema autoritario que no asiente el despliegue de su intolerancia en la primacía de las respuestas sobre las preguntas: en la presunción, respaldada a punta de bayoneta, de que el saber (que por lo general se presenta como El Saber) tiene al sujeto por depositario pasivo y no por interprete activo. Asimismo, es tan interesante como descorazonador verificar que, en su mayoría, los políticos tienden a excluir las preguntas del arsenal retórico en que nutren su elocuencia.  Están persuadidos de que les irá mejor si se las ingenian para responder antes que para preguntar.
    Ello supone que las preguntas, explícitas o no, corren por cuenta del electorado insatisfecho, con lo cual quedan definitivamente asociadas a lo que debe superarse y no a lo que debería ser recuperado. Decididamente, preguntar no es prestigioso.  Puede, sí, resultar circunstancialmente tolerable, sobre todo en boca de los niños.  En especial entre los tres y los diez años, los chicos suelen hacerse cargo de cuestiones cuya densidad poética y filosófica rebasa con holgura eso que, un tanto precipitadamente, llamamos nuestra madurez.  Así es como, en su mayoría, quienes divulgan en reuniones sociales las “ocurrencias” de sus hijos, tienden a etiquetar como ingenioso a lo inquietante, como divertido a lo grave, como insólito a lo bello o como expresión de inocencia a lo que traduce el más radical de los cuestionamientos. Los niños preguntan en serio.
    ¿Qué significa eso?  Significa que, el igual que contadísimos adultos, se atreven a quedar a la intemperie, a soportar los enigmas impuestos por una realidad que, rompiendo su cascarón de docilidad aparente, se planta ante ellos revulsiva, irreductible, misteriosa y desafiante. Los niños no preguntan porque no sepan.  Preguntan porque el saber aparente, ese velo anestesiante que años después habrá de envolverlos, aun no ha logrado insensibilizarlos.  Es que los niños están constituidos por un tejido espiritual que mientras rige no es permeable a la función soporífera que se adjudica al conocimiento con el nombre de educación.  Los niños están aun más acá del saber.  Lo demuestran al hacerse cargo, personalmente, de la responsabilidad de preguntar.
    Y aquí arribamos adonde más importa. ¿Quién pregunta de verdad?  ¿Acaso aquél que ignora lo que otros, supuestamente, saben?  ¿Pregunta, quizá, quien no cuenta con las respuestas de las que otros, más afortunados, dispondrían?  No lo creo. Preguntar no es carecer de información existente.  Nada pregunta quien supone constituida la respuesta que él busca.  Si la pregunta va en pos de una respuesta preexistente, será hija de la ignorancia y no de la sabiduría.  Las auténticas preguntas, tan inusuales como decisivas, son aquellas que se desvelan por dar vida a lo que todavía no la tiene, aquellas que aspiran a aferrar lo que por el momento es inasible; aquellas que se consumen por constituir el conocimiento en lugar de adquirirlo de hecho.
    Sí, preguntar es atreverse a saber lo que todavía no se sabe, lo que todavía nadie sabe.  Preguntar es animarse a cargar con la soledad creadora de aquel viajero que inmortalizó Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.  Es que las preguntas serán siempre empecinadamente personales o no serán auténticas preguntas. Preguntar no es andar por ahí formulando interrogantes sino sumergirse de cuerpo entero en una experiencia vertiginosa.  Las preguntas, si lo son, comprenden la identidad de quien las plantea incluso cuando no resulten, en sentido estricto, preguntas autobiográficas.
    Precisamente, debido a ese férreo carácter personal e intransferible de la pregunta, es decir, en virtud de su sello de instancia indelegable, la respuesta requerida no puede estar construída con antelación a ese preguntar.  Sócrates no dispone de las respuestas que buscan sus interlocutores.  No puede disponer de ellas si de verdad pregunta.  Ellas sólo han de ser creación de quien se anime a forjarlas.  Cada cual debe responder a su manera así como no puede sino preguntar a su manera.
    En el auténtico preguntar zozobra la certeza, el mundo pierde pie, su orden se tambalea y la intensidad de lo polémico y conflictivo vuelve a cobrar preponderancia sobre la armonía de toda síntesis alcanzada y el manso equilibrio de lo ya configurado. Cuenta Joan Corominas en su cautivante diccionario que la expresión latina ‘percontari’, de la cual proviene nuestro ‘preguntar’, se vio alterada, en su proceso de cambio hacia la lengua castellana, por el verbo de uso vulgar ‘praecunctare’, derivado de ‘cunctari’ que significa ‘dudar’ o ‘vacilar’.  La referencia etimológica gana todo su peso si se advierte que ‘perconctari’ enfatiza, en el acto de preguntar, la decisión de conocer o de buscar algo que se sabe oculto o disimulado.
    En cambio, ‘praecunctare’ subraya la incertidumbre, el tantear a ciegas que se adueña de aquel que pregunta.  Y, efectivamente, en el acto de preguntar la realidad reconquista aquel semblante ambiguo, penumbroso, que la respuesta clausura y niega.  Después de todo, ‘respuesta’ proviene de ‘responsio’ y ‘responso’ es la oración dedicada a los difuntos, es decir, con criterio más amplio, a lo que ya no vive.

    Artículo escrito por Santiago Kovadloff y publicado en el matutino Clarín, en la edición del día 16-10-90, pg. 11.